Si la memoria no te falla, recordarás que ayer nombré a un tal Mr. Fantástico y recalqué que este ente (por llamarlo de alguna manera) había protagonizado algunas anécdotas de mi vida bastante... curiosas. Con él le "puse los cuernos" a Emilio (¡hala, lo que he dicho!). Pues sí, pero para llegar hasta este punto de mi vida, antes, debo presentarte a los otros dos grandes amores de mi vida: Mamen y Amina. A estas dos señoritas las conocí cuando yo rondaba los 10 años, ellas me enseñaron todo lo que sé en lo que a la caza de hombres se refiere; seguimos un único y efectivo dogma, el mamismo. Como su propio nombre indica, el mamismo surge de Mamen y su comportamiento para con el sector masculino; se podría decir que a Mamen la bromita de "no hables con la boca llena" le va que ni pintada. Detrás de esa primera impresión de mujeres de honra distraída había y hay dos grandes personas. Y es que ¿a quién no le han advertido de que las apariencias engañan? No todo en la vida se consigue hincando las rodillas y nosotras lo sabíamos.
Mamen procura esconderse tras una fachada de alegría y buen humor, siempre he creído que es como una niña pequeña jugando a ser mayor. Con esto no quiero decir que su comportamiento sea infantil, sino que transmite esa ternura tan característica en los chiquitines. Mamen es amor, quieres abrazarla y quedarte con ella; el mundo es un lugar mejor si ella está presente.
Por el otro lado, tenemos a Amina. Haría alguna rima graciosa o cualquier cosa de esas pero la verdad es que el nombre no da para mucho. Amina significa confianza y, desde luego, es la persona de la que más me fío. Parece extremadamente tímida y cuando quedamos, de pascuas en ramos, nos da la risa tonta sólo con mirarnos a la cara; tras un par de cañas todo se ve mucho más claro. Nunca nos cansamos de repetir lo grandes que hemos sido y lo bien que nos lo hemos pasado juntas, nos partimos el pecho recordando viejas historietas y acabamos tiradísimas liándolas pardas allá por donde vamos.
Fue durante una de esas aventuras junto a Mamen, Amina y Dafne cuando conocimos a Mr. Fantástico y al resto de Los 4 Fantásticos. Estábamos celebrando las fiestas patronales de un pueblo, que siempre recuerdo con una sonrisa. Borrachísimas, nos dirigíamos al lugar de la orquesta cuando un par de chicos se nos presentaron; dos caballeros para 4 damas, eran majetes pero se nos quedaban cortos. Mamen les dijo que nos quedaríamos con ellos sólo si en el momento en el que volviésemos a pasar por delante fuesen 4. Dicho y hecho; de repente, teníamos ante nosotras a Los 4 Fantásticos:
Mr. Fantástico, más largo que un día sin pan. Lástima que nunca llegase a comprobar si todas las partes de su cuerpo eran igual de elásticas...
La cosa, hermano de Mr. Fantástico. Esa noche, Amina se lió con él. La mañana llegó, cubriéndolo todo de luz y Amina juró no volver a beber mientras se escondía para que La Cosa no la viera.
La Chica Invisible, el más tímido de la pandilla. Mantuvo una "relación" de poco más de un mes con Amina. Me gustaría destacar las comillas de "relación" porque las palabras más bonitas y sexuales que le dedicó La Chica Invisible a mi amiga durante ese mes fueron este sms:
"Amina, dame veneno que muero por ti. Quiero revolcarme contigo por un campeiro".
Increíble, pero cierto.
Por último, y no por ello menos inquietante, tenemos a La antorcha Humana. Este personaje de la vida era todo un latin lover; se dedicaba a perseguir a mi hermana, al ritmo de "Dafne no está, Dafne se fue", por cada rincón para darle todo su calor.
Habían cumplido su parte del trato y, como buenas y obedientes chicas, nos quedamos con ellos ¡La que se nos venía encima... !
No hay comentarios:
Publicar un comentario